Historia
Los orígenes de El Caballo, empresa familiar desde sus comienzos, están directamente vinculados al animal que nos bautiza. Sillas vaqueras, arreos y aperos de labranza fueron los primeros artículos que salieron de nuestro taller del barrio del Arenal en 1892.
Años más tarde, el progreso agrícola llevó la marca a la caza y la hípica, donde nuestros productos adquirieron un gran reconocimiento por su calidad y buen acabado.
Este éxito, derivado del afán de perfección y respeto por la tradición artesana, llevó a El Caballo a saltar al mundo de la moda. Un salto con el que la marca encuentra definitivamente su razón de ser y se convierte en un referente de estilo y distinción.
Hoy en día, nuestra producción se distribuye a países como México o Japón, pero seguimos manteniendo el mismo espíritu cercano y familiar con el que nacimos hace más de 100 años.